Sub-tipo: Rehabilitación fachada
¿Cómo conseguir que un cambio de propiedad se reflejase en una modernización de la fachada del hotel, convertida en la imagen más reconocible del establecimiento?
La fachada, además de actualizar su presencia urbana, se renovó para convertirla en estanca frente a la lluvia. También se mejoró su envolvente térmica para reducir su consumo energético.
Vayamos a Madrid, a la zona de Cuatro Caminos. Allí encontraremos un Hotel de 4 estrellas con servicio de restaurante y aparcamiento y 6 plantas en altura.
El edificio presenta dos fachadas exteriores, una de las cuales es la principal y la que contiene el acceso.
Pulsen se enfrentó a un reto: el de actuar sobre la fachada principal, desde la planta baja hasta el ático. Esta fachada se encontraba visiblemente deteriorada y tenía un aspecto anticuado. La rehabilitación de este muro exterior requería el conseguir un nuevo perfil para el hotel.
En el cuerpo central de la fachada, correspondiente a las habitaciones, Pulsen se encontró con un muro plano, de simples líneas verticales muy marcadas, rotas agresivamente por las horizontales de las ventanas. Con la reforma se creó una fachada más atractiva, que combate la aburrida continuidad gracias a la animación de los planos con unos ligeros hundimientos y salientes.
El material utilizado tiene cierta rugosidad en su superficie. En el espacio de las verticales surgidas de los salientes se dispusieron unas líneas de elegantes luces de leds ornamentales, una para cada planta. De esta manera se huyó de la planitud anterior, con los efectos de luces y sombras y un juego de llenos y vacíos.
Junto a esta mejora estética se incluyeron nuevos elementos aislantes para mejorar las condiciones térmicas y contribuir a reducir la demanda energética.
El piso bajo es otra parte diferenciada de la fachada y se corresponde con el doble atrio de acceso al hotel. La composición de fachada se mantuvo pero la marquesina se revistió de un aluminio del mismo cromatismo que la nueva piedra de la fachada. También se adaptó el resto del muro exterior al recubrimiento de aluminio con el mismo color que el resto. Todos los letreros anteriores se sustituyeron por otros con el nombre actual del hotel.
Por último, la fachada se corona con las plantas número 6 y ático, que aparecen retiradas de la línea de edificación y fuera de las vista desde la calle. Por tanto, las intervenciones en estas plantas fueron más técnicas que estéticas, limitándose a mejorar sus capacidades térmicas, tanto al exterior como en el interior de los pisos.
El cambio más llamativo fue en la cubierta inclinada de la planta ático. Los volúmenes de esta planta se revistieron con una chapa de zinc de color antracita, incluyendo el correspondiente tratamiento para exteriores.
En cuanto al interior del hotel, Pulsen contribuyó a actualizar la decoración con tal de encajar con la nueva imagen del hotel. Para ello se incluyeron todos los detalles necesarios de muebles, ornamentación y pintura. Además, las obras para hacer las acometidas de las instalaciones facilitaron la construcción de nuevos falsos techos y pavimentos.
En este apartado destacó la renovación del sistema de climatización de todo el edificio, instalando las unidades exteriores en la cubierta. También se sustituyó la fontanería y se dotó de calefacción a los baños de las habitaciones, que no todos tenían.
Por otro lado se instaló un rack de telecomunicaciones para teléfono, televisión e internet en cada planta.
Para cumplir con las normativas de seguridad e incendios se renovó el sistema aniincendios y todo el de evacuación.
Y, por supuesto, se facilitó la accesibilidad a los minusválidos a todas la zonas comunes, con habitaciones específicas, con ducha en lugar de bañera.
En definitiva, se añaden todas las instalaciones necesarias para responder a los criterios legales y de comodidad de un hotel del siglo XXI.